Cuando un niño tiene dificultades para comunicarse, esto puede crear problemas en la casa, en la escuela, durante las salidas a lugares públicos y en otros aspectos de la vida cotidiana. Estos desafíos crean estrés tanto para el niño como para sus cuidadores. A continuación, se explican algunas maneras de apoyar a los niños con un retraso o trastorno de comunicación.
No interrumpa al niño para corregirlo. A veces, el niño no pronuncia una palabra correctamente, utiliza una palabra incorrecta o tiene dificultades para decir una palabra. En esas situaciones, no lo interrumpa para corregirlo ni le diga que hable más despacio. Es más importante dejar que el niño continúe hablando.
Responda a sus intentos de comunicación. Siempre que sea posible, dedique toda su atención al niño cuando trate de comunicarse. Mírelo y responda con entusiasmo a sus intentos de comunicación. Si no entiende lo que quiere o necesita, pida que le muestre o señale lo que quiere. Trate de ser paciente y dar ánimos.
Expóngalo a mucho lenguaje. Hable sobre lo que está haciendo mientras se ocupa de sus rutinas diarias. Utilice muchas palabras diferentes. Lean y canten canciones juntos.
Hable en el idioma que le resulte más cómodo. Exponer al niño a más de un idioma no causará retrasos en el habla o el lenguaje ni lo confundirá. De hecho, ser multilingüe tiene muchas ventajas, incluso para los niños con trastornos del habla o del lenguaje.
Utilice técnicas de terapia del habla en casa. Si el niño recibe servicios de un patólogo del habla y el lenguaje (SLP), lo más probable es que le dará técnicas para practicar en casa. A menudo, es posible incorporar estas técnicas a las rutinas diarias, en lugar de convertirlas en una tarea o quehacer adicional.
Asegúrese de que el niño tenga su sistema de comunicación aumentativa y alternativa (o CAA) en todo momento. ¿Utiliza el niño un dispositivo, imágenes u otro método de CAA? Si es así, asegúrese de que siempre tenga acceso a estos recursos, de modo que pueda comunicar sus deseos, necesidades y sentimientos cuando lo desee. Esta es su voz; nunca debe faltarle.
Siga un horario fijo. Muchos niños con trastornos de comunicación se benefician de la estructura y las rutinas. Tener una rutina les ayuda a sentirse seguros. Incluso es buena idea colocar un horario diario con ilustraciones en un lugar donde el niño lo vea con facilidad.
Limite las distracciones. Apague la televisión, guarde otros aparatos electrónicos y juguetes, y reduzca el ruido de fondo si necesita que el niño se concentre o complete una tarea en particular.
Divida las instrucciones en pasos sencillos. No abrume al niño con varias instrucciones a la vez. Haga las cosas paso a paso.
Ayúdele con las transiciones. Dígale al niño con anticipación cuando vaya a cambiar de actividad o de lugar. Por ejemplo: “Dentro de cinco minutos vamos a recoger los juguetes para ir a la escuela”.
Asegúrese de que el tiempo frente a la pantalla no sustituya la interacción en persona. El uso de pantallas da a los cuidadores un tiempo muy necesario para realizar ciertas tareas (por ejemplo, preparar la cena) o para tomar un descanso. Sin embargo, a largo plazo, es posible que el uso de pantallas dificulte la vida cotidiana del niño si se acostumbra a usar pantallas para entretenerse, distraerse o calmarse. Consulte los consejos para establecer hábitos saludables sobre el uso de pantallas de la serie Be TechWise, de la Asociación Americana del Habla, Lenguaje y Audición (ASHA) y Fairplay.
Comuníquese con frecuencia con la guardería, el preescolar o la escuela del niño. Informe al personal sobre qué dificulta o facilita las cosas para el niño. Solicite reuniones periódicas para identificar y resolver los problemas a tiempo. Es posible que el niño reúna los requisitos para un plan 504 o un programa de educación individualizado (IEP-Individualized Education Program), dependiendo de su edad y sus desafíos específicos.
Consulte recursos adicionales para obtener apoyo. No está solo. Los trastornos de la comunicación se encuentran entre las afecciones más frecuentes que afectan a los niños pequeños y de edad escolar. No obstante, eso no quiere decir que la situación sea más fácil. Considere la posibilidad de unirse, ya sea en línea o en persona, a un grupo de apoyo o a una comunidad de cuidadores cuyos niños tienen trastornos de comunicación u otros trastornos del desarrollo. Si tiene un hijo entre los 2 y 6 años de edad, ASHA y Lantern ofrecen el programa gratuito de mensajes de texto TALK que proporciona consejos y recursos. Muchas otras organizaciones, como Apraxia Kids o la National Stuttering Association, también ofrecen apoyo.
Visite la base de datos nacional ASHA ProFind para encontrar un patólogo del habla y el lenguaje certificado en su área. También puede ponerse en contacto con el programa de intervención temprana local o con el sistema escolar para solicitar una evaluación.