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Exposición

Brenda L. Lonsbury-Martin, PhD

Profesora de Investigación en la División de Otorrinolaringología Y Cirugía de Cabeza y Cuello, Departamento de Cirugía de la Facultad de Medicina de "Loma Linda University" en Loma Linda, California.

La pérdida de audición ocasionada por el ruido es uno de los problemas de audición más comunes entre los adultos. Dependiendo del material de consulta, se calcula que existen entre 10 y 22 millones de estadounidenses con pérdida de audición causada por el ruido. Aunque la fuente más común de ruidos nocivos es el lugar de trabajo, el ambiente cada vez más estruendoso que nos rodea durante la vida diaria, tanto en el hogar como durante nuestras actividades de esparcimiento, hace de este tipo de pérdida de audición una condición que afecta a todos los miembros de nuestra sociedad, independientemente de la edad, el género o el grupo étnico. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, por ejemplo, reportaron recientemente los resultados de una de sus encuestas, que indica que más de 5 millones de jóvenes en Estados Unidos sufren algún grado de pérdida de audición debido a niveles perniciosos de exposición al ruido.

Mi interés en la exposición al ruido y la prevención de la pérdida de audición se inició hace muchos años mientras cursaba estudios graduados. Las investigaciones que efectuara como parte de mi disertación demostraron la extrema sensibilidad de las células individuales del oído interno a los ruidos moderadamente altos incluso cuando la respuesta de la población comparable mostraba bajos déficits debido a la exposición. Más tarde, durante mi trabajo como miembro auxiliar de investigación del cuerpo docente, pude reproducir estos resultados en estudios comparables efectuados con voluntarios humanos. Es decir, ciertas medidas biológicas de los efectos de la excesiva exposición a ruido de intensidad moderada mostraron que producía una disfunción duradera que se basaba de manera inesperada en una capacidad acompañante de detección de tonos normales. En otras palabras, el ensayo biológico más preciso infirió que los sonidos eran más nocivos de lo indicado por las medidas de comportamiento auditivo.

Los científicos determinaron hace muchos años que el ruido excesivo de suficiente intensidad y duración podía ser nocivo para el oído y tener como resultado la pérdida permanente de audición debido al daño irreversible a las células ciliadas del oído interno. Se sabe también que la típica pérdida de audición causada por el ruido ocurre como un proceso cumulativo, con lentitud y con el transcurso del tiempo. Así, la exposición crónica a los ruidos fuertes se acumula con el transcurso del tiempo para producir gradualmente daño irreversible a las células sensoriales (células ciliadas) del  oído interno. Investigaciones recientes también demuestran que la pérdida de audición causada por el ruido daña las delicadas células ciliadas al desencadenar la formación de moléculas denominadas radicales libres que causan la muerte de estas células.

Una esfera pertinente de investigación con respecto a la nueva tecnología de audio a la que se debe prestar atención es la adaptabilidad del sistema auditivo infantil después de la exposición al ruido. Aunque parece estar bien establecido en la literatura científica que el sistema auditivo es más frágil en los modelos experimentales muy jóvenes, esto no se ha establecido nunca de forma deliberada, por obvias razones éticas, entre los jóvenes humanos. Sabemos a ciencia cierta, sin embargo, que los miniauriculares permiten sonidos más altos en los canales auditivos más pequeños y que permiten producir sonidos potencialmente peligrosos cerca de las delicadas estructuras del oído interno. Además, las duraderas baterías de los sistemas personales de estéreo permiten la exposición de larga duración. Y está claro que los sonidos altos, producidos durante largos periodos de tiempo, tienen como resultado la insidiosa destrucción de los componentes cocleares. Es este tipo de exposición que final e inevitablemente tiene como resultado la elevación de los niveles auditivos, junto a otros síntomas típicos del deterioro de la audición, incluyendo el tinnitus, la amortiguación del sonido, y las dificultades en entender el tono normal de la conversación en presencia de los ruidos ambientales. Dada la esperanza de vida de niños y adolescentes en particular, la incidencia temprana de la pérdida de audición debido a ruidos nocivos promete tener como consecuencia toda una vida de trastornos auditivos.

La pérdida de audición causada por el ruido se puede prevenir, es por tanto preciso educar al consumidor sobre los peligros de exponerse a altos niveles de ruido durante periodos de tiempo prolongados. El papel desempeñado en la educación del público por el profesional especializado en la salud auditiva es de enorme importancia para la conservación de la audición amenazada por la exposición habitual al ruido. Ciertamente que la Asociación Americana del Habla, Lenguaje y Audición se encuentra entre las asociaciones profesionales que desempeñan un importante papel en la educación del público sobre los peligros de exponerse al ruido de manera excesiva.

 


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